No por mano humana

“Y con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana”.

Daniel 8:25


Daniel 8 nos presenta una visión en la que Dios le muestra a Daniel acontecimientos relacionados con grandes reinos y gobernantes que surgirían y ejercerían poder. A primera vista, pareciera que estos poderes tienen libertad absoluta para hacer lo que quieran. Sin embargo, al mirar cuidadosamente el capítulo, encontramos una verdad que trae mucha seguridad: los poderes humanos tienen límites, pero el poder de Dios no.


El versículo dice que aquel gobernante “se engrandecerá” y que incluso se levantará contra el “Príncipe de los príncipes”. Su soberbia y su capacidad para hacer prosperar el engaño podrían hacer pensar que tiene el control. Pero Dios declara: “será quebrantado, aunque no por mano humana”.


Esto nos enseña que Dios no deja de gobernar cuando las circunstancias parecen estar fuera de control. Hay momentos en los que podemos preguntarnos por qué Dios permite determinadas cosas, por qué personas injustas parecen prosperar o por qué ciertas situaciones continúan durante tanto tiempo. Daniel 8 nos recuerda que lo que nosotros vemos no representa toda la realidad.


Dios conoce el principio y el final. Él conoce lo que nosotros todavía no conocemos. Los reinos pueden levantarse y caer, los gobernantes pueden adquirir poder y perderlo, y las circunstancias pueden cambiar, pero Dios permanece siendo el mismo.


También aprendemos que el orgullo humano tiene un límite. El hombre puede intentar exaltarse, hacer planes y creer que tiene el dominio, pero nunca podrá ocupar el lugar de Dios. Lo que parece invencible desde una perspectiva humana puede ser quebrantado por la voluntad del Señor.


Por eso, este capítulo no solamente nos habla de acontecimientos proféticos; también nos revela quién es Dios. Él es soberano, conoce el futuro, establece límites y cumple aquello que ha determinado. No necesitamos comprender cada detalle de Sus planes para confiar en Él.


Quizá hoy esté atravesando una situación que parece demasiado grande, complicada o fuera de control. Tal vez no pueda ver cómo terminará. Daniel 8 nos recuerda que no necesita tener el control para tener paz; necesita saber quién tiene el control. Nuestra seguridad no está en que todo sucederá como nosotros esperamos, sino en que Dios seguirá siendo Dios independientemente de lo que suceda.


Cuando no puede entender lo que Dios está haciendo, puede confiar en quién es Dios. Los poderes humanos tienen límites, las circunstancias cambian, pero el Señor permanece soberano.


Leer: Daniel 7-9, Proverbios 17 y escribiendo Salmos 119:101-104

Según Daniel 7, ¿cuál es la conclusión de la visión de las cuatro bestias?