La bendición de la presencia de Dios

“Y el arca de Dios estuvo con la familia de Obed-edom, en su casa, tres meses; y bendijo Jehová la casa de Obed-edom, y todo lo que tenía”.

1 Crónicas 13:14


Había una familia poco conocida, sin títulos importantes ni grandes logros registrados en la historia. 


Cuando el intento de David por trasladar el arca del pacto falló, esta familia —la de Obed-edom— abrió las puertas de su casa y recibió el arca de Dios. 


Durante tres meses, la presencia de Dios habitó literalmente en su hogar, y la Biblia nos dice claramente que Jehová bendijo a Obed-edom, a su familia y a todo lo que tenía.


El arca del pacto era el símbolo más poderoso de la presencia de Dios entre su pueblo. Donde estaba el arca, allí estaba la bendición. Pero esa bendición no dependía de rituales complicados ni de la grandeza humana, sino simplemente de tener a Dios en casa.


Hoy, a través de Jesucristo y el Espíritu Santo, tenemos algo infinitamente mejor. Ya no necesitamos un objeto físico en un lugar específico. El velo del templo se rasgó, y ahora tenemos acceso pleno y constante a la presencia de Dios. Como alguien dijo sabiamente: “Usted está tan cerca de Dios como quiera estar”.


Las bendiciones de Dios siempre fluyen de la cercanía con Él. No se trata de buscar bendiciones aisladas, sino de vivir en Su presencia. 


Cuando caminamos cerca de Dios, cada área de nuestra vida —familia, trabajo, emociones, decisiones— es tocada y transformada por Él.


Sin embargo, en nuestro mundo actual hay una infinidad de distracciones: el teléfono, las preocupaciones, las redes sociales, el afán diario… Todas ellas intentan alejarnos de esa intimidad. No permita que nada le aparte de una caminata cercana con Dios. 


Esa cercanía no solo trae bendición, sino que transforma toda su vida desde adentro hacia afuera.

•Dedique hoy un tiempo intencional sin distracciones para contemplar la presencia de Dios (lectura de la Biblia, oración, adoración).

•Identifique una distracción que le está alejando y entréguela al Señor.

•Recuerde durante el día: “Estoy tan cerca de Dios como quiero estar”. Camine en esa cercanía.


Leer: 1 Crónicas 12-14; Salmos 55-57; Proverbios 5

¿Cuál era la mano fuerte de los soldados valientes mencionado en la lectura hoy?