Tan cerca de verlo, tan ocupados para entenderlo
“Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas”.
LUCAS 19:38
Al leer Lucas 19 y 20, encontramos una pregunta que merece nuestra atención: ¿Cómo pudieron no darse cuenta? Jesús estaba delante de ellos, cumpliendo las Escrituras, enseñando con autoridad y mostrando claramente quién era. Sin embargo, muchos no comprendieron lo que estaban presenciando.
Cuando Jesús entró en Jerusalén montado sobre un pollino, estaba cumpliendo la profecía de Zacarías 9:9, que anunciaba la llegada del Rey, justo y salvador, humilde y montado sobre un asno. Los dos discípulos que fueron a buscar el pollino obedecieron Sus instrucciones, pero ¿comprendían que estaban participando en el cumplimiento de aquella profecía? El texto no nos dice cuánto entendían en ese momento. Lo que sí sabemos es que Jesús estaba cumpliendo la Palabra de Dios, aunque quienes lo rodeaban no comprendieran plenamente el significado de lo que ocurría.
También vemos a Zaqueo, un hombre despreciado por muchos debido a su oficio de publicano. Jesús no pasó de largo ni lo trató como alguien fuera del alcance de la gracia. Declaró: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Mientras algunos quizá solo veían a un pecador indigno, Jesús veía a alguien que necesitaba ser alcanzado por la salvación.
Después, en la parábola de los labradores malvados, Jesús presentó una historia solemne. El dueño envió siervos a recibir el fruto de su viña, pero los labradores los maltrataron. Finalmente envió a su hijo, y también lo rechazaron y mataron. Sus oyentes debían reconocer la gravedad de rechazar al Hijo del dueño. La parábola señalaba el rechazo de los mensajeros de Dios y, especialmente, del Hijo que Él había enviado.
Es fácil mirar aquellas escenas y preguntarnos cómo pudieron pasar por alto tantas señales. Pero debemos tener cuidado antes de juzgarlos. ¿Podemos nosotros estar tan ocupados con nuestras propias prioridades que tampoco reconozcamos lo que Dios quiere mostrarnos?
Podemos estar tan concentrados en el trabajo, las responsabilidades, las comparaciones y el deseo de avanzar que olvidemos nuestra misión. Hay personas que necesitan escuchar el evangelio, creyentes que necesitan nuestro amor y jóvenes que necesitan ver un ejemplo fiel de cómo andar con Dios. No fuimos llamados a competir por el primer lugar, sino a servir al Señor y llevar Su verdad a otros.
Y mientras esperamos el regreso de Cristo, no debemos vivir distraídos. Las profecías de Su segunda venida nos llaman a estar atentos, vivir en santidad y cumplir fielmente la tarea que Él nos ha dado. No sabemos el día ni la hora, pero sí sabemos que debemos estar preparados.
No basta con estar cerca de las cosas de Dios; necesitamos prestar atención a Su Palabra y vivir en obediencia a ella. Que no estemos tan ocupados con lo temporal que dejemos pasar las oportunidades que Dios pone delante de nosotros.
Leer: Lucas 19-20, Proverbios 1 y Salmos 94-96
Pregunta: ¿Qué es algo que le impactó hoy en la lectura?
