Regocíjate y canta
“Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel”.
Isaías 12:6
Hay momentos en la vida en los que cantar parece difícil. Hay temporadas en las que el corazón está cansado, las respuestas tardan en llegar y las circunstancias no son como esperábamos. A veces nos preguntamos cómo podemos tener gozo cuando todavía estamos esperando, cómo podemos adorar cuando estamos atravesando una prueba o cómo podemos sonreír cuando llevamos preocupaciones que nadie más conoce.
Isaías 12 es un cántico de alabanza que celebra la salvación de Dios. Después de anunciar juicio y también esperanza para Su pueblo, el profeta concluye invitando a todos a levantar su voz en adoración. El pueblo es llamado a regocijarse y cantar, no porque todo a su alrededor sea perfecto, sino porque el Santo de Israel está presente. Su presencia es una razón suficiente para levantar nuestros ojos y recordar que no caminamos solos.
Quizás hoy esté atravesando una situación que no puede resolver. Quizás esté esperando una respuesta, una restauración, una provisión o un cambio que parece tardar demasiado. Tal vez haya una batalla que lleva en silencio y que solamente Dios conoce. Este versículo nos recuerda que, aun en medio de esa situación, Dios sigue con nosotros.
La presencia de Dios no significa que nunca enfrentaremos dificultades. Significa que nunca tendremos que enfrentarlas solos.
Qué hermoso es recordar que nuestra esperanza no depende de que las circunstancias sean favorables. Nuestro gozo no depende de tener una vida sin problemas. Nuestra seguridad no depende de saber qué ocurrirá mañana. Nuestra confianza descansa en saber quién está con nosotros.
Él es más grande que cualquier preocupación que hoy ocupe su corazón. Es más grande que la incertidumbre que le roba el sueño, que la puerta que todavía no se abre, que la respuesta que aún no llega y que la situación que parece imposible. Nada escapa de Su control.
Por eso, el llamado de Dios es: “Regocíjate y canta”. Cantar en medio de la dificultad no significa negar el dolor. Significa declarar que el dolor no tiene la última palabra. Adorar mientras esperamos no significa que no tengamos preguntas; significa que, aun teniendo preguntas, decidimos confiar en Dios.
A veces, nuestra adoración será una canción llena de alegría. Otras veces será simplemente un susurro: “Señor, sigo confiando en Ti”. Y algunas veces, quizá sea una oración entre lágrimas. Pero todas pueden ser expresiones de un corazón que ha decidido mirar nuevamente a Dios.
Hoy, vuelva sus ojos hacia Él. No mire solamente lo grande que parece su problema. Mire lo grande que es Dios. No contemple únicamente lo que le haga falta. Recuerde quién está con usted. No permita que la espera le haga olvidar la presencia de Aquel que nunca lo ha abandonado.
El Santo de Israel está con usted. Por eso, cualquiera que sea la circunstancia que enfrente hoy, puede seguir confiando, regocijándose y cantando. Él nunca abandona a los que ponen su esperanza en Él.
Leer: Isaías 9-12; Proverbios 30
Según Isaías 9:6-7, mencione dos características del reino del Mesías.
