Una mente fija en Jehová

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera; porque en Ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos”.

Isaías 26:3-4


La paz es uno de los mayores anhelos del corazón humano. Sin embargo, vivimos rodeados de noticias preocupantes, enfermedades, incertidumbre, conflictos y situaciones que escapan completamente de nuestro control. Es fácil pensar que la paz depende de que las circunstancias mejoren. Pero Dios nos enseña algo muy diferente.


Isaías escribió estas palabras en un tiempo de juicio e incertidumbre para la nación. Aun así, en medio de ese panorama, declaró una de las promesas más hermosas de toda la Biblia: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera; porque en Ti ha confiado”.


Observe que Dios no promete paz simplemente porque deseamos tenerla. La paz está ligada a una mente que permanece fija en Él. Cuando perdemos la paz, muchas veces el problema no son las circunstancias, sino el lugar donde hemos puesto nuestros pensamientos.


Cuando vivimos preocupados por la opinión de los demás, nuestro pensamiento ha dejado de contemplar a Dios. Cuando una crítica ocupa nuestra mente durante todo el día, nuestros ojos se han apartado del Señor. Cuando nos comparamos con otros, cuando el futuro nos produce ansiedad o cuando nuestros planes no salen como esperábamos, fácilmente dejamos que nuestras circunstancias ocupen el lugar que solo Dios debe tener.


Pero Dios nos invita a volver nuestra mente hacia Él. Él sigue siendo santo, verdadero, justo, fiel, sabio y todopoderoso. Él nunca cambia. Él nunca pierde el control. Él nunca deja de cumplir Sus promesas.


No es casualidad que Pablo escribiera siglos después: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero... todo lo honesto... todo lo justo... todo lo puro... todo lo amable... en esto pensad”. (Filipenses 4:8). Todo aquello en lo que debemos pensar se encuentra perfectamente en la persona de Dios. Cuando llenamos nuestra mente de quién es Él, nuestro corazón encuentra descanso.


Isaías continúa diciendo: “Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos”. Nuestra fortaleza nunca ha estado en nuestra capacidad para resolver problemas. No controlamos el mañana. No podemos cambiar el corazón de las personas. No conocemos todas las respuestas. Pero conocemos al Dios que sí las conoce.


Por eso, cuando la preocupación quiera dominar su corazón, deténgase y contemple a Jehová. Llene su mente con Su Palabra. Recuerde Su fidelidad. Medite en Sus promesas. Cuanto más piense en Él, menos espacio tendrán el temor, la ansiedad y la duda.


Hoy pregúntese: ¿Qué ocupa más mis pensamientos: mis problemas o mi Dios? La paz no nace de controlar las circunstancias; nace de contemplar a Aquel que las controla. Fije su mente en Jehová. Confíe en Él. Allí encontrará la paz completa y la fortaleza que solo Él puede dar.


Leer: Isaías 23-27, Salmos 6-10 y Proverbios 2

Según Isaías 24:15, ¿en qué lugares se manda glorificar a Jehová?