Contemplar a San Miguel

“Se ha acordado de Su misericordia y de Su verdad para con la casa de Israel;

Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios”.

Salmo 98:3


Pastor Eduardo Martínez y su familia sirven como misioneros en El Salvador, específicamente en la ciudad de San Miguel. Junto a su esposa, la hermana Escarlet, y sus cuatro hijos, han dedicado sus vidas a la obra del Señor en este país desde el año 2017. Ellos son misioneros enviados desde México, y su testimonio es un recordatorio vivo de lo que Dios puede hacer cuando una persona decide rendir completamente su vida para cumplir Su voluntad.


El hermano Eduardo fue salvo el 18 de enero de 2002. Desde ese momento, Dios comenzó a obrar profundamente en su corazón, despertando en él un deseo sincero de crecer espiritualmente y conocer más de la Palabra. Poco tiempo después, inició sus estudios en el Instituto Bíblico de San Luis Potosí. Fue durante ese tiempo, en el año 2003, cuando el Señor confirmó en su vida el llamado al ministerio a tiempo completo. Con un corazón dispuesto, comenzó a orar por diferentes países del mundo, buscando la dirección de Dios. En medio de ese tiempo de oración y contemplación del plan perfecto del Señor, Dios puso en su corazón de manera clara el país de El Salvador.


Con esa convicción, el hermano Eduardo continuó preparándose en el seminario bíblico. En el año 2010 tuvo la oportunidad de visitar por primera vez El Salvador en un viaje de reconocimiento. Durante seis meses sirvió en la Iglesia Bautista Independiente de Santa Ana, donde el Señor reafirmó Su llamado y le permitió conocer de cerca la necesidad espiritual del país.


En diciembre de 2011, el hermano Eduardo contrajo matrimonio con la hermana Escarlet. Como pareja comenzaron a soñar juntos con la obra misionera que Dios tenía para sus vidas. En el año 2013 iniciaron el proceso de levantar apoyo económico y de oración para poder llegar al campo misionero. Fueron años de esfuerzo, fe y dependencia total del Señor.


Por la gracia y provisión de Dios, y a pesar de múltiples desafíos, la familia Martínez llegó finalmente a El Salvador. Durante ese tiempo inicial trabajaron en su residencia legal y se dedicaron a conocer la cultura y a establecer relaciones que más adelante serían clave para el ministerio. En febrero de 2017 comenzaron formalmente la iglesia en la ciudad de San Miguel. Desde entonces, han permanecido firmes, sirviendo fielmente aun en medio de pruebas y circunstancias difíciles.


Dios ha usado a esta familia para impactar muchas vidas no solo en San Miguel, sino también en otras partes de El Salvador, México y más allá. Sus hijos forman parte activa del ministerio y actualmente estudian en línea a través de nuestro colegio cristiano, siendo acompañados y sostenidos también por el amor y el respaldo constante de nuestra iglesia. Este apoyo refleja el privilegio que tenemos como cuerpo de Cristo de participar juntos en la obra misionera.


En este año, mientras nuestra iglesia enfatiza el tema “Contemplar”, la vida y el ministerio de la familia Martínez nos invitan a contemplar la fidelidad de Dios y Su gran obra en aquellos que le sirven con un corazón rendido. Su testimonio nos recuerda que Dios sigue llamando, guiando y sosteniendo a quienes deciden confiar en Él.


Dios desea usar su vida también. Tal vez no en otro país, pero sí en el lugar donde usted se encuentra hoy. Permanezca fiel, contemple quién es Dios y siga adelante en la tarea que Él le ha encomendado. Le animamos a orar esta semana de manera específica por la familia Martínez y por la ciudad de San Miguel, para que muchas más personas lleguen a conocer a Cristo como su Salvador.


Leer: Josué 12-15; Salmos 97-99; Proverbios 14

Según Josué 13:22, ¿qué personaje fue muerto junto con los reyes de Madián y era conocido por practicar adivinación?