Contemplar el corazón de los Reyes

“No me desampares, oh Jehová; Dios mío, no te alejes de mí.

Apresúrate a ayudarme, oh Señor, mi salvación”.

Salmo 38:21–22


El hermano Alexander Reyes creció en un hogar cristiano y tuvo el privilegio de conocer al Señor como su Salvador cuando tenía catorce años. Desde ese momento, Dios comenzó a obrar en su corazón, llevándolo gradualmente a contemplar una vida completamente rendida al servicio de Cristo y a responder al llamado de Dios para servirle a tiempo completo.


Después de tomar la decisión de ofrecer su vida al Señor, Alexander viajó a Sabana Grande, Honduras, donde estudió en el seminario para prepararse para el ministerio pastoral y misionero. Fue durante ese tiempo cuando Dios puso en su corazón un amor especial por la gente de Haití y lo llamó a servir como misionero entre ellos.


Mientras se preparaba para ese llamado, conoció a la hermana Gisselle, quien desde pequeña había asistido a la Iglesia Bautista Nueva Vida y había sido transformada por la predicación fiel de la Palabra de Dios. Gisselle también había sentido el llamado de Dios a servirle a tiempo completo. Dios unió sus vidas, y en el año 2020 contrajeron matrimonio.


Al año siguiente, después de mucha oración y de buscar consejo espiritual, los Reyes comenzaron a recolectar su sostén misionero. Viajaron por toda Centroamérica visitando iglesias, compartiendo su visión y recibiendo el apoyo de congregaciones que se conmovieron con su llamado. En 2022 se mudaron formalmente hacia la frontera entre Haití y la República Dominicana para iniciar su obra entre el pueblo haitiano.


La situación en Haití ha sido extremadamente difícil en los últimos años, marcada por una crisis de violencia, inseguridad intensa y un gobierno débil que ha permitido que grupos de pandillas tomen control de gran parte del país. Más de un millón de personas han sido desplazadas por la violencia, especialmente en la capital y otras zonas urbanas, y la provisión de servicios básicos se ha colapsado debido a la inseguridad y la falta de estabilidad gubernamental. 


Debido a estas condiciones, Alexander y Gisselle no pueden vivir dentro de Haití de manera segura, pero han establecido su ministerio en el lado dominicano de la frontera, desde donde sirven a las comunidades haitianas – compartiendo el evangelio, proveyendo asistencia, discipulando creyentes y ofreciendo esperanza en medio de la crisis. La frontera se ha convertido en un punto estratégico para alcanzar al pueblo de Haití sin exponerse a los peligros extremos que enfrentan quienes residen dentro del país. 


Dios ha sido fiel y bondadoso con ellos a pesar de las dificultades. En medio de las luchas, su gracia ha estado presente, proveyendo protección, sustento y una visión clara para la obra que Dios les ha encomendado. Recientemente, han sido bendecidos con su precioso nuevo bebé, un recordatorio vivo del amor de Dios y de la continuidad de la obra del Señor incluso en tiempos difíciles.


Desde su base en la República Dominicana, Alexander y Gisselle han disfrutado conocer a nuevas personas, aprender parte de la lengua criolla haitiana y comprender más de la cultura, afinando su capacidad para conectarse con quienes buscan esperanza. Dios los está usando grandemente para acercar a personas al evangelio, ofrecer apoyo espiritual y práctico, y fortalecer a otros creyentes que también desean ver a Haití transformado por el poder de Cristo.


Agradezcamos a Dios por hombres y mujeres dispuestos a llevar el evangelio a los perdidos, a alcanzar a los que aún no han sido alcanzados y a amar a todos aquellos en necesidad. La obra de llevar la Palabra de Dios a quienes aún no han escuchado de un Salvador vivo no es solo responsabilidad de pastores o misioneros, sino también de nosotros como iglesia. Cada cristiano tiene un papel al compartir el evangelio con otros. Le animo a que esta semana comparta el evangelio con alguien y que continúe haciéndolo hasta que Dios lo llame a Su presencia.


Leer: Éxodo 39-40; Salmo 38; Proverbios 31

¿En qué día y en qué mes fue erigido el tabernáculo por primera vez?